COPA MUNDIAL DE LA FIFA 2026 • DIECISEISAVOS DE FINAL
Paraguay hizo historia: eliminó a Alemania por penales y jugará los octavos de final
La selección guaraní empató 1-1 durante los 120 minutos y se impuso 4-3 en la definición desde los doce pasos. Dejó en el camino a una de las selecciones más ganadoras en la historia de los Mundiales y protagonizó el mayor golpe de la fase eliminatoria.
Cuando el sorteo del Mundial determinó el cruce entre Alemania y Paraguay, el seleccionado europeo aparecía como amplio favorito para avanzar a los octavos de final. Noventa minutos, un tiempo suplementario y una definición por penales después, la realidad fue muy distinta. Paraguay resistió los momentos más difíciles del partido, sostuvo su plan de juego y terminó firmando una de las grandes sorpresas de la Copa del Mundo al eliminar a Alemania por 4-3 en la tanda de penales, tras igualar 1-1 en los 120 minutos.
Desde el inicio quedó claro cuál sería la propuesta de cada equipo. Alemania asumió el protagonismo con mayor posesión de la pelota, buscó amplitud por las bandas e intentó instalarse cerca del área rival. Paraguay, por su parte, apostó por un planteo ordenado, con líneas compactas y una presión medida que le permitió reducir los espacios para los atacantes alemanes.
Aunque el conjunto europeo dominó gran parte del desarrollo, le costó traducir ese control en situaciones claras de gol. Cada avance encontraba una defensa paraguaya bien posicionada, que respondió con firmeza en los duelos individuales y mostró una gran concentración para sostener el resultado.
Paraguay no renunció al ataque. Cada recuperación fue aprovechada para salir con velocidad y generar peligro mediante transiciones rápidas. Esa capacidad para alternar entre la resistencia defensiva y los ataques directos mantuvo siempre en alerta a Alemania, que nunca logró sentirse cómoda dentro del partido.
El desarrollo tuvo un punto de quiebre sobre el final del primer tiempo. A los 42 minutos, Paraguay encontró la ventaja tras una de sus salidas rápidas, golpeando en el momento justo y premiando su eficacia. Con ese gol, el equipo sudamericano logró trasladar la presión al conjunto alemán, que se fue al descanso en desventaja pese a haber tenido mayor control del juego.
En el segundo tiempo, Alemania intensificó su dominio y adelantó sus líneas en busca del empate. Paraguay, fiel a su plan, se replegó con orden y apostó a sostener la ventaja, resistiendo cada avance rival con disciplina táctica. Sin embargo, cuando parecía que el triunfo estaba cerca, Alemania logró igualar el marcador a los 52 minutos del complemento, forzando el alargue y devolviendo la incertidumbre al partido.
El empate durante el tiempo reglamentario reflejó un desarrollo mucho más equilibrado de lo que indicaban los pronósticos. Alemania manejó la iniciativa, pero Paraguay fue inteligente para competir desde sus fortalezas y llevar el encuentro al terreno que más le convenía.
En el tiempo suplementario el desgaste físico comenzó a hacerse evidente. Ambos equipos redujeron la intensidad y priorizaron evitar errores que pudieran resultar determinantes. Alemania continuó buscando el gol de la clasificación, mientras Paraguay sostuvo el orden y apostó a llegar con vida hasta la definición desde el punto penal.
Los penales transformaron la tensión en silencio. Cada ejecución adquirió un valor decisivo y el margen de error desapareció por completo. Paraguay mostró una notable efectividad en sus remates y encontró la diferencia gracias a una actuación decisiva de su arquero, que respondió en el momento de mayor presión y encaminó la clasificación del conjunto sudamericano.
El festejo final reflejó la dimensión de lo conseguido. Los jugadores paraguayos celebraron una victoria que trasciende el resultado y que ya ocupa un lugar entre las páginas más importantes de su historia mundialista. Del otro lado, Alemania se despidió del torneo antes de lo esperado y dejó una de las eliminaciones más impactantes de esta edición.
Más allá de la emoción propia de una definición por penales, la clasificación paraguaya tuvo fundamentos futbolísticos. El equipo nunca perdió el orden, compitió con inteligencia táctica y entendió cómo jugar un partido frente a un rival de mayor jerarquía individual. Esa capacidad para sostener el plan durante 120 minutos terminó siendo tan importante como la precisión mostrada desde los doce pasos.
La victoria frente a Alemania modificó el escenario de la llave y también la consideración sobre el equipo dirigido por Gustavo Alfaro. Paraguay dejó de ser un participante que buscaba competir para convertirse en una selección capaz de desafiar a cualquiera. En los octavos de final tendrá un nuevo desafío de máxima exigencia frente al ganador del cruce entre Francia y Suecia, pero después de este batacazo quedó demostrado que subestimar a la Albirroja puede ser el primer paso hacia una nueva sorpresa en el Mundial.